ESTA
GENERACION
Cualquiera que
se avergüence de mí y de mis palabras en estos días
de pecado e increduliadad, de esa persona se avergonzará el Hijo
del hombre cuando regrese en la gloria de su Padre y de los santos ángeles.
En su
incredulidad, esta generación clama por una señal, y no
se le dará otra señal sino aquella del profeta Jonás.
Pues así como Jonás estuvo por tres días y tres noches
dentro de la gran ballena, así el Hijo del hombre será sepultado
tres días y tres noches en la tierra.
Verdaderamente,
vendrá un día cuando los habitantes de Nínive (la
capital de Asiria, conocida como la "Ciudad de los Ladrones")
se levantarán en juicio contra esta generación y la condenarán.
Pues ellos se arrepintieron debido a la predicación de Jonás,
y ahora uno mayor que Jonás está frente a ustedes. La Reina
de Sabá se levantará también en juicio contra esta
generación y la condenará; pues ella viajó una gran
distancia para escuchar la sabiduría de Salomón, y ¡miren!,
una sabiduría mayor que la de Salomón ha venido.
¿Cómo
describiré a esta generación? Son como niños sentados
en la plaza y que gritan a sus amigos: "Les hemos tocado nuestras
flautas, pero ustedes no bailaron ni cantaron. Así es que tocamos
una canción lúgubre, pero ustedes rehusaron entristecerse."
Juan,
mi precursor, vino y vivió con austeridad entre ustedes. Todos
dijeron: "Debe de tener un demonio". Ahora ha venido a ustedes
el Hijo del hombre que goza plenamente la vida, y ustedes dicen: "¡un
bebedor y glotón, amigo de la bajeza y de pecadores!" ¡Con
semejante brillantez, justifican ustedes sus propias inconstancias!
¡Oh
generación, que vive la vida basada en mentiras! ¿Cómo podrán
ustedes, siendo malvados, hablar alguna cosa buena? Porque de la abundancia
del corazón, habla la boca.
Cuando
anochece, ustedes dicen: "Hará buen tiempo, porque el cielo
está claro." Y en la mañana, dicen: "Hoy hará
mal tiempo, porque el cielo está nublado y amenazante." Ustedes
pueden predecir correctamente el tiempo. ¿No pueden ustedes discernir
las señales de los tiempos?
¡Vengan
a mí, todos ustedes, los que están cansados, oprimidos y
enfermos de la vida, y yo les daré descanso maravilloso! Tomen
mi yugo sobre ustedes, y aprendan lo que les estoy diciendo. Yo soy manso
y tengo un corazó humilde. Al fin encontrarán descanso para
sus almas, porque mi carga más pesada es liviana.
Verdaderamente,
aquellos de ustedes que en esta generación escogan seguirme, un
día se sentarán en tronos y juzgarán reinos y a aquellos
que han rechazado estas palabras verdaderas.
TODAS
LAS COSAS
¡Oh necios
y lentos para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No tenía
Cristo que haber sufrido todas estas cosas para luego entrar en su gloria?
Esto
es lo que les decía cuando estaba entre ustedes, que todas las
cosas que están escritas en la ley de Moisés, los profetas,
y en los Salmos, referentes a mí, tienen que cumplirse: que Cristo
tenía que sufrir, y levantarse de los muertos al tercer día;
y que el arrepentimiento y perdón de pecados se predicara en su
mombre, entre todas las naciones, empezando en Jerusalén.
Des digo
que muchos profetas y reyes han deseado ver las cosas que ustedes ven,
y no las han visto, y oír aquellas cosas que ustedes oyen, y no
las han oído, mientras que ustedes han visto cumplirse todas estas
profecías.
Es
más fácil que el cielo y la tierra cesen, que un fragmento
de estas palabras deje de cumplirse.
UN
LUGAR PARA USTEDES
Yo iré
y prepararé un lugar para ustedes.
Si
yo me voy y preparo un lugar para ustedes, vendré otra vez, y los
tomaré para que estén conmigo, para que a donde yo esté,
allí ustedes también estén.
No
dejen que sus corazones se entristezcan: creen en Dios, crean también
en mí. En la casa de mi Padre, hay muchas masiones, si no fuera
así, yo se lo hubiera dicho. Yo tengo que irme, pero volveré
otra vez a ustedes. Si verdaderamente me amaran, se hubieran regocijado
porque voy al Padre, pues mi Padre es mayor que you.
No
se extrañen de lo que significa cuando les digo, dentro de poco
no me verán, pero más tarde me verán otra vez. Llorarán
y estarán tristes, pero el mundo se regocijará. Ustedes
estarán llenos de tristeza, pero esa tristeza se tornará
en gozo.
Una
mujer, cuando está de parto, tiene dolor y agonía, pero
tan pronto como da a luz al niño, olvida la angustia por el gozo
de que un niño ha nacido al mundo. Por un momento experimentarán
tristeza, pero los volveré a ver otra vez y sus corazones se regocijarán,
y nadie podrá arrebatar su gozo.
LA
PROMESA DEL ESPIRITU
Es el
espíritu el que tiene poder de dar vida. Las obras de la carne
no pueden hacer nada.
Si
me aman, guarden mis mandamientos. Yo oraré al Padre, y El les
dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre.
El es el Espíritu de Verdad. El mundo no lo acepta, porque ni lo
ve, ni lo conoce. Pero ustedes lo conocen; porque El mora con ustedes
y estará en ustedes. No los dejaré desamparados. Yo vendré
a ustedes.
Es
necesario para ustedes que yo me vaya, pues si no me voy, el Consolador,
el Espíritu Santo, no vendrá a ustedes. Si yo me voy, lo
enviaré a ustedes.
Cuando
haya venido, El revelará al mundo lo que es pecado, y qué
es rectitud y justicia. Pecado, porque ellos no creen en mí; rectitud,
porque voy a mi Padre, y ustedes ya no me verán; justicia, porque
el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.
Tengo
muchas cosas que decirles, pero ustedes no las entenderían en este
momento. No obstante, cuando el Espíritu de Verdad haya venido,
El los guiará a toda la verdad, pues El no hablará por su
propia cuenta, pues todo lo que El oiga, eso les hablará y les
mostrará aquello que ha de venir.
El
me alabará y me glorificará por revelar mi gloria a ustedes.
Toda la gloria del Padre es mía también. Por esto les puedo
hacer esta promesa: el Espíritu revelará mi gloria (y la
gloria del cielo) a ustedes.
Si un
niño les pide pan, ¿le ofrecerían una piedra? Si su hijo
les pidiera pescado para comer, ¿le ofrecerían una serpiente? ¿Darían
un escorpión a un pequeñuelo que les pidiera un huevo? Pues
bien, si ustedes siendo malos saben proveer para sus hijos, ¿cuánto
más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes
se lo pidan?
Cuando
el Consolador, el Espíritu de Verdad, a quien yo enviaré
del Padre, haya venido, El testificará de mí. El les enseñará
todas cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho.
¡Reciban
el Espíritu Santo!
UNA
INVITACION PARA VIDA
Todo
el que cree en el Hijo, tendrá vida eterna.
Un
hombre rico planeó un gran banquete e invitó a muchos huéspedes.
Cuando se completaron las preparaciones, envió a sus siervos a
los que había invitado, anunciando: "Vengan, porque todo está
listo."
Pero
ellos empezaron a poner excusas. El primero repondió: "Hace
poco compré un terreno y tengo que ir a verlo. Te ruego que me
excuses."
El
próximo dijo: "He comprado un rebaño de ganado y tengo
que ir a examinarlo. Te ruego que me excuses."
Otro
contestó: "Acabo de casarme, y no puedo asistir."
Finalmente
el siervo retornó y refirió a su señor lo que había
acontecido. A esto, el hombre rico se enfureció y dijo a su siervo:
"Ve rápidamente a las calles de la ciudad, y recoge a los
pobres, los cojos, y a los enfermos y ciegos."
El
siervo hiz lo que le pidió su señnor, y luego regresó
diciendo: "Señor, he cumplido tu mandato, y aún hay
lugar en la mesa."
"Ve,
entonces" replicó el hombre rico, "por los caminos y
los campos y urge a todos los que encuentres a que vengan para que mi
mesa se llene. Pues te digo que ninguno de esos que fueron invitados originalmente
probarán del banquete que preparé para ellos."
Cualquiera
que oy mi palabra y crea en Aquel que me ha enviado, tendrá vida
eterna, y no será condenado; pues pasará de muerte a vida.
No se sorprendan por esto, pues llegará un tiempo cuando los muertos
oirán la voz del Hijo de Dios, y aquellos que oigan su voz vivirán.
Los muertos en la tumba oirán su voz y serán resucitados;
aquellos que hayan hecho el bien serán resucitados a una nueva
vida, y aquellos que hayan vivido en pecado serán resucitados a
condenación.
Como
el Padre tiene el poder de dar la vida, así el Hijo tiene el don
de vida; y le ha sido dada la autoridad de ejecutar juicio, porque él
es el Mesías, el Hijo del hombre.
Yo
no puedo hacer nada de mi propia cuenta; según oigo, así
juzgo; y mi juicio es justo; porque yo no hago mi propia voluntad, sino
la voluntad del Padre que me ha enviado.
Este
es el camino a la vida eterna: conocer al único Dios verdadero
y a Jesucristo, ¡el enviado a la tierra! Porque Dios amó tanto
al mundo que El envió a su único Hijo a morir, para que
cualquiera que en él crea, no perezca, sino que sea salvado.
EL
FINAL DE LOS TIEMPOS
En verdad
les digo, esta generación no pasará hasta que todas estas
cosas sean cumplidas.
Hubo
un terrateniente que plantó un viñedo, y en los terrenos
construyó un lagar. Luego puso una cerca alta alrededor de la propiedad
y erigió una torre de observación. Más tarde la rentó
a unos labradores, y se fue de viaje a un país lejano. Cuando se
acercó el tiempo de la cosecha, el terrateniente envió a
sus siervos a los labradores para recoger la parte de sus ganancias. Pero
los labradores emboscaron a los siervos; golpearon a uno, mataron a otro,
y al tercero lo echaron fuera a pedradas.
Por
segunda vez el terrateniente envió a sus siervos a recoger la parte
que le correspondía, y aunque envió a un grupo mayor que
el primero, estos se encontraron con la misma suerte.
Finalmente
el terrateniente envió a su único hijo, pensando: "Por
lo menos respetarán a mi propio hijo."
Sin
embargo, cuando los labradores vieron que el hijo se acercaba, tramaron
entre ellos: "Este es el heredero. Si lo matamos, su herencia será
nuestra."
Así
pues, lo agarraron, lo tiraron fuera del viñedo, y lo mataron.
Yo les pregunto, cuando el terrateniente y dueño de este viñedo
finalmente regrese, ¿qué será de los labradores?
¡Jerusalén,
Jerusalén, tú que has matado a los profetas, y has apedreado
a aquellos que te he enviado, cuántas veces he deseado acogerte
como una gallina acoge a sus polluelos bajo sus alas, y aun así;
no has querido nada de esto! Mira, tu casa se ha quedado desolada, y no
me verás hasta que el tiempo venga cuando todos dirán: "Bendito
es él, quien viene en el nombre del Señor."
¡Si
tan siquiera hubieras sabido, en este tu día, la paz eterna que
estuvo a tu alcance! Pero ahora está escondida de tus ojos.
Los
poderes de los cielos se sacurdirán, y los corazones de las gentes
les fallarán por el miedo, anticipando las cosas que han de venir
sobre la tierra.
Los
que residan en la ciudades, huyan a las montañas. Los que estén
en las azoteas, no bajen a sacar nada de la casa, ni los que estén
trabajando en el campo vengan por sus ropas. ¡Ay de las mujeres que en
aquellos días estén embarazadasQ Oren para que su huida
no sea en invierno, ni en el día de reposo; pues jamás habrá
una gran tribulación similar desde el principio del mundo, ni jamás
habrá una gran tribulación similar desde el principio del
mundo, ni jamás habrá otra igual. A menos que aquellos días
se acorten, nadie podrá sobrevivir. Aun así, esos días
serán acortados por el amor de Dios a sus escogidos.
El
día vendrá cuando tus enemigos cavarán trincheras
alrededor de tus murallas, y te rodearán. Te echarán a tierra
y a tus hijos contigo, y no dejarán una piedra sobre otra, todo
porque fallaste en no reconocer el tiempo señalado de tu visitación.
¿Ven
todas estas cosas? (Refiriéndose a los edificios del templo) En
verdad les digo que ni una piedra quedará en pie. Jerusalén
será hollada bajo el pie de los gentiles, hasta que el tiempo de
los gentiles se cumpla.
Cuando
oigan de guerras y de rumores de destrucción, no se aterroricen,
porque estas cosas tiene que cumplirse primero; el fin no ha llegado todavía.
Una nación se levantará contra otra, y un reino contra otro
reino. Espantosas y grandes señales aparecerán en los cielos.
Habrá
señales en el sol, en la luna, y en las estrellas. En la tierra
habrá gran calamidad entre las naciones, y confusión como
el rugido poderoso de las olas del mar. Aumentará el hambre, las
plagas y los terremotos. Todo esto es el principio de los sufrimientos.
Debido a que el pecado abundará, el amor de muchos se enfriará.
Serán
traicionados, y condenados a morir, y serán odiados por todas las
naciones por causa de mi nombre. Pero permanezcan velando y orando siempre
para que sean contados dignos de escapar de estas cosas que han de suceder,
y de presentarse un día ante el Mesías, el Hijo del hombre.
Aprendan
lo que la higuera les enseña. Cuando sus ramas crecen llenas de
sabia y producen nuevas hojas, saben que el verano está cerca.
No
hay hombre que conozca el día, ni la hora, ni aun los ángeles
en el cielo, pero solamente mi Padre. Aun así, cuando vean que
todas estas cosas comiencen a suceder, ustedes sabrán que mi regreso
se acerca.
EL
REGRESO
Velen
por tanto, pues ustedes no saben la hora cuando su Señor regresará.
Cuiden
de que nadie los engañe, pues en los últimos tiempos muchos
vendrán que usarán mi nombre, diciendo: "Yo soy Cristo"
y engañaran a muchos. Falsos profetas se levantarán, y ellos
también llevarán a muchos a creer sus mentiras.
Así,
pues, no crean cuando ellos les digan: "Aquí o allí
está Cristo." Porque se levantarán muchos falsos Cristos
y profetas, y harán señales y maravillas extrañas.
Aún los justos serán engañados.
Si
ellos dicen: "Miren, él está en el desierto" no
salgan precipitadamente a buscarme. O si dijeren: "El está
en un lugar secreto que sólo yo conozco" no les crean. Porque
como el rayo sale del oriente y brilla hasta el occidente, así
será la venida del Hijo del hombre.
En
el momento final, la señal del Hijo del hombre aparecerá
en los cielos lo que hará que las naciones de la tierra se lamenten,
pues verán al Mesías, el Hijo del hombre, que viene en las
numbes del cielo con poder y gran gloria; y verán al Hijo del hombre,
sentado a la mano derecha del Dios viviente, regresando en las nubes del
cielo. Y El enviará a sus ángeles con un gran sonido de
una trompeta, y ellos recogerán a todos sus elegidos de los cuatro
vientos, desde los confines del cielo y de la tierra.
Pues
el Mesías vendrá en la gloria de su Padre y los ángeles,
y recompensará a cada uno conforme a sus obras.
Como
fue en los días de Noé, así será en el tiempo
de la venida del Hijo del hombre. En los días que precedieron al
gran diluvio, ellos comían y bebían, se casaban y se daban
en casamiento, y celebraban descuidadamente, hasta el día que Noé
entró en el arca. Ellos ignoraron los avisos del diluvio que se
acercaba.
Así
también fue en los días de Lot. Ellos comieron y bebieron,
compraron y vendieron, plantaron y edificaron. Pero el día cuando
Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y
los destruyó a todos. Así será cuando se manifieste
el Hijo del hombre.
No
permitan que sus corazones sean abrumados por la persecución del
placer, la disipación, o por las ansiedades de la vida. No permitan
que en mi regreso los encuentre sin estar preparados, porque como un lazo
vendrá súbitamente sobre todos los que habitan en la tierra.
Dos
estarán en el campo. Uno será tomado y el otro se quedará
atrás. Dos mujeres estarán moliendo en el molino. Una será
tomada y la otra será dejada.
Por
eso, velen; porque no saben a cuál hora retornará su Señor.
Pero sepan esto, que si aquellos en la casa hubiesen sabido la hora que
el ladrón planeó el robo, se hubieran quedado esperando
despiertos, y no habrían dejado que su casa fuese asaltada.
Por
tanto, estén preparados, porque en la hora en que menos lo esperen,
el Hijo del hombre vendrá.
Consideren
la historia de las diez damas de honor, quienes tomaron sus lámparas
y salieron a encontrar al novio (iluminando el camino para la llegada
del novio).
Entre
ellas habían cinco sabias y cinco necias. Las necias tomaron sus
lámparas pero no llevaron combustible adicional, mientras que las
sabias llevaron consigo combustible adicional. Como la llegada del novio
se retrasó, todas se durmieron. Luego, a medianoche, se oyó
súbitamente un grito: "¡Miren, el novio viene! ¡Ha llegado
el momento de recibirlo!"
Las
diez damas se levantaron apresuradamente y comenzaron a preparar sus lámparas.
Entonces las necias dijeron a las sabias: "Dennos un poco de su combustible
adicional, pues todas nuestras lámparas se han apagado."
"No
podemos" respondieron las sabias, "pues no hay suficiente combustible
para ambas. Vayan rápidamente a los que venden combustible y compren
para ustedes."
Pero
mientras ellas fueron a comprar combustible, llegó el novio, y
las que estaban preparadas salieron con él para la celebración
matrimonial, y la puerta se cerró.
Después
llegaron las otras damas y comenzaron a llamar: "Señor, Señor,
déjanos entrar".
Pero
él le contestó: "Verdaderamente les digo, yo no sé
quiénes son ustedes."
Dichosos
son aquellos siervos a quienes el Señor encuentre anhelantes y
a la espera de su llegada, aun si él viniera a media noche o al
amanecer.
Verdaderamente
les digo, que él se pondrá su vestuario para banquetes,
e invitará a esos siervos a cenar con él; y levantándose
de la mesa, les servirá a ellos como a huéspedes de honor.
Así
es que, estén alertas y vigilantes, pues no saben el día
ni la hora cuando vendrá el Hijo del hombre.
Estén
preparados y mantengan sus lámparas encendidas, como los siervos
que esperan a la puerta, pendientes del toque de su Señor; los
encontrará listos y llenos de esperanza cuando él regrese.
SIEMPRE
Este
evangelio será predicado en todo el mundo como un testimonio a
todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
Como
mi Padre me ha enviado, así también los envió a ustedes.
Vayan
por tanto, y enseñen a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Vayan
por todo el mundo y proclamen este evangelio a toda criatura. Los que
crean y sean bautizados serán salvos; pero los que no crean, se
perderán.
Esperen
la promesa del Padre, la cual han oído de mí, pues Juan
el Bautista bautizó a sus seguidores con agua, pero ustedes serán
bautizados con el Espíritu Santo.
Recibirán
poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre ustedes, y serán
mis testigos en Jerusalén, y en Judea, y en Samaria, y hasta los
confines más apartados del mundo.
Enséñenles
a seguir todas las cosas que yo les he mandado, y recuerden ...
Yo
estoy siempre con ustedes, aun hasta el fin del mundo.
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