Quienquiera
que oye mis palabras y las practica, es sabio, como el hombre que
construyó su casa en un fundamento hecho de piedra.
Descendieron
las lluvias, y se levantaron inundaciones. Vientos huracanados azotaron
contra la casa, pero esta lo resistió: porque estaba fabricada
sobre roca sólida. Mas quienquiera que escucha mis palabras
(que dan vida), y las rechaza, es como el hombre que fabricó
sobre un cimiento hecho de arena. Descendieron las lluvias, y se
levantaron inundaciones. Vientos huracanados azotaron contra la
casa, y se desmoronó el fundamento. La casa se desplomó;
y grande fue su destrucción.
Dos
hombres entraron al templo a orar; uno orgulloso y muy justo en
su propia estimación, el otro un cobrador de impuestos (conocido
por ser deshonesto). El hombre orgulloso oró esta plegaria:
"Gracias a Dios que no soy un pecador como todos los demás,
especialmente como ese tramposo cobrador de impuestos que está
allí. Yo nunca cometo fraude, ni adulterio. Ayuno dos veces
a la semana, y doy al templo una décima parte de todo lo
que gano."
Mas
el cobrador de impuestos, de pie, en la parte posterior del templo,
ni siquiera se atrevía a levantar sus ojos al cielo mientras
oraba apenadamente: "Dios, por favor, ten misericordia de mí,
un pecador indigno."
Les
digo, que este hombre (con una fe tan simple) retornó a su
casa perdonado. Aquellos que, en su orgullo, se exaltan a sí
mismos serán humillados, mientras que los que se humillan
serán honrados.
Así
es que, dejen que los niños vengan a mí, yo no los
retengan. Porque el reino de Dios pertenece a corazones que confían
como ellos; porque sin la fe como la de un niño, no entrarán
jamás en el reino.
Si
cualquier persona escoge el hacer la voluntad de mi Padre, muy fácilmente
descubrirá si mi enseñanza es de Dios, y si yo hablo
de mi propia cuenta. Mi doctrina no es mía, sino de Aquel
que me envió.
Ustedes
adoran ciegamente. Por lo menos como judíos, nosotros sabemos
qué adoramos, y que la salvación del mundo nace de
entre nosotros. Creanme: la hora viene, y ya ha llegado, cuando
los que quieran adorar a Dios no correrán de aquí
para allá, buscando el lugar a donde se supone que Dios está,
clamando: "¡Aquí es! Aquí es donde debemos orar."
Los
verdaderos creyentes adorarán a Dios en espíritu y
realidad. Dios, el Padre, anhela aquellos que ofrecen esta clase
de sacrificio, de adoración y de alabanza. Si ustedes guardan
silencio, entonces hasta las piedras mismas gritarían.
Quizás
habrán leído que cuando el rey David y sus soldados
tuvieron hambre, entraron al templo y comieron del pan santo, reservado
para los sacerdotes; un acto prohibido por las leyes religiosas.
Si
ustedes fueran estudiantes de la ley hebrea, sabrían que
cuando los sacerdotes trabajan los sábados en el templo,
profanan el sábado (día de reposo) y son contados
inocentes. Ahora uno ha llegado a ustedes que es más grande
que el templo. Si ustedes supieran lo que esto significa: "Prefiero
más la compasión que el sacrificio", no irían
condenando a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es Señor
aun del día del sábado (día de reposo).
Si
uno de ustedes tuviera un animal que cayera en un hoyo profundo
en el día del sábado (día de reposo), ¿no harían
todo esfuerzo hasta que lo rescataran? ¿No son sus vidas más
valiosas que la de un animal? Y si ustedes utilizan los sábados
(días de reposo) para hacer ceremonias y observar leyes religiosas;
¿cómo es que me critican porque sano en el día del
Señor? Deben de cesar de juzgar por las meras apariencias
y empezar a hacer juicios justos. El sábado fue hecho para
ustedes. Ustedes no fueron creados para el sábado (día
de repose).
Vine
a este mundo para que los ciegos pudieran ver; y los que se jactan
de su visión (espiritual) pudieran darse cuenta de su ceguedad.
EL
PROBLEMA DE LA RELIGION
Estén
alertas, tengan cuidado de no vivir su vida con "alimento"
religioso.
No
les estoy hablando del alimento terrenal. ¿Se han olvidado ya de
los cinco panes que alimentaron a los cinco mil, y de doce canastos
que sobraron; y de los siete panes que alimentaron a cuatro mil,
y de la abundancia que aun quedó? ¡No! Les estoy advirtiendo
que no se alimenten de las falsas ideas y enseñanzas de los
religiosos.
Me
adoran en vano, enseñando como doctrinas lo que son verdaderamente
mandamientos de hombres. Están tan apegados a sus propias
supersticiones que se olvidan de los mandamientos de Dios.
Cuídense
de los falsos maestros que vienen a ustedes disfrazados de ovejas,
porque por dentro son lobos feroces. Ellos siguen a su verdadero
líder, el diablo, y hacen lo que él quiere. El fue
un asesino desde el principio, y nunca dijo la verdad, porque no
hay verdad en él. Cuando miente, habla como lo que es, pues
un mentiroso, y el padre de las mentiras.
¡Ay
de ustedes, falsos líderes y maestros religiosos, hypócritas!
Pues ustedes obstruyen las puertas al reino del cielo, cerrando
el paso a los que verdaderamente desean entrar. Ustedes mismos no
entran, y obstaculizan el camino a los que anhelan entrar. Ustedes
roban a las pobres viudas, y luego, para cubrir sus verdaderas intenciones,
hacen largas y piadosas plegarias. Ustedes recibirán gran
condenación.
¡Ay
de ustedes, falsos maestros y líderes, hipócritas!
Pues viajan a través de tierra y mar para ganar un prosélito,
y cuando lo han ganado, lo hacen un hijo del infierno dos veces
peor que ustedes mismos.
¡Ay
de ustedes, guías ciegos, que dicen: "El templo no es
lo importante. Lo que es importante es el tesoro del templo!"
Tontos y ciegos: ¿Qué es más importante, el oro en
la tesorería o el templo que santifica al oro?
Y
ustedes dicen: "El altar no es lo importante, sino la ofrenda
que está sobre el altar es lo importante." Ustedes son
tontos y ciegos. ¿Cúal es más importante, la ofrenda
en el altar, o el altar que consagra la ofrenda?
Cualquiera
que honra el altar, honra también todo lo que está
sobre este. Y cualquiera que honra el templo, honra todo lo que
habita dentro de sus paredes. Y los que honran el cielo, honran
el trono de Dios, y a Aquel que se sienta en él.
Ustedes
tributan aun de la menta y de las hierbas que crecen frente a sus
casas. Al mismo tiempo se han olvidado de los asuntos más
importantes de la ley: la justicia, la misericordia, y la fe; de
esto es que ustedes deben preocuparse.
Guías
ciegos, se ahogan con un mosquito, pero se tragan un camello.
Ustedes
limpian por fuera sus copas y tozones, mientras que por dentro están
llenos de extorsión y repletos de corrupción. ¡Maestros
ciegos! Limpien primero la suciedad de dentro de sus copas y tazones
y luego lo de fuera estará limpio.
¡Falsos
maestros! En su hipocresía son semejantes a los sepulcros
blanqueados, que se muestran hermosos por fuera, mas por dentro
están llenos de muerte y huesos de hombres, muertos.
Ustedes
podrán impresionar a la gente con su justicia externa pero
por dentro están llenos de hipocresía y de precado.
¿Cómo pueden creer? Ustedes anhelan las alabanzas de sus
colegas pero nunca buscan la alabanza que sólo proviene de
Dios.
Ustedes
construyen las tumbas de los profetas y colocan flores alrededor
de los sepulcros de los justos, y dicen: "Si nosotros hubiéramos
vivido en los días de nuestros antepasados, nunca hubiéramos
permitido el derrame de la sangre inocente de los profetas."
Acepten
su propia inconsecuencia. Ustedes son los hijos de aquellos que
mataron a los profetas, y ahora ustedes aun superan las obras de
sus antepasados.
¡Serpientes!
¡Generación de vívoras! ¿Cómo van a escapar
de la condenación del infierno? Miren, les enviaré
profetas y hombres sabios y maestros: y a algunos de ellos ustedes
matarán y crucificarán, y a otros ustedes los golpearán
y perseguirán de ciudad en ciudad.
¡Hipócritas!
Isaías estaba en lo cierto cuando profetizó de ustedes,
diciendo: "Esta gente se acercan a mí de boca, y me
honran con sus labios, pero sus corazones están lejos de
mí. En vano me adoran, enseñando como doctrina los
mandamientos de los hombres."
Ustedes
se justifican a sí mismos delante de su congregaciones, pero
Dios conoce sus corazones: pues lo que es grandemente estimado por
el hombre, es repulsivo delante de Dios.
Yo
les digo, muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán
con Abraham, Isaac, y Jacob en el reino del cielo. Pero los hijos
de los falsos reinos serán echados fuera a las tinieblas:
un sitio de lágrimas y amargo remordimiento.
A
menos que su justicia exceda la pseudo-justicia de los llamados
expertos religiosos, no entrarán jamás en el reino
del cielo.
LAS
BIENAVENTURANZAS
Bienaventurados
son los que oyen la palabra de Dios y la siguen.
Haciendo
esto, serán como el siervo que cuando su amo vino, lo encontró
cumpliendo con su deber.
Bienaventurados
son los que ponen toda su confianza en Dios, porque de ellos es
el reino del cielo.
Bienaventurados
son los que están tristes, porque se les dará consuelo
y ánimo.
Bienaventurados
son los que tienen la humildad de reconocer su propia necesidad,
porque toda la tierra será suya.
Bienaventurados
son los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán
saciados y llenos.
Bienaventurados
son los misericordiosos, porque recibirán misericordia.
Bienaventurados
son los puros de corazón, porque verán Dios.
Bienaventurados
son los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados
son los que padecen persecusión por defender la justicia,
porque serán ciudadanos del reino de Dios.
Bienaventurados
son ustedes cuando sufran inujuria y sean insultados por hacer mi
voluntad. Regocíjense y mantengan su gozo, pues grande es
su recompensa en el cielo. De esta misma manera persiguieron a los
grandes profetas de la antigüedad.
¡Y
cuán (aún más) bienaventurados son ustedes,
que sin haberme visto, creen y mantienen su fe en mí! Benditos
son sus ojos, pues verdaderamente ven, y sus oídos, porque
verdaderamente oyen.
Vengan,
benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde
la fundación del mundo.
EL
PODER DE LA ORACIÓN
Hasta
ahora no han pedido nada en mi nombre: pidan, y recibirán,
y su gozo será completo.
Imagínate
que a medianoche fueras a la casa de un amigo y le dijeras: "Préstame
tres panes. Tengo visitantes que han viajado desde muy lejos para
venir a verme, y mis alacenas están vacías."
Tu
amigo podría contestar: "Por favor, no me molestes ahora.
La puerta está cerrada my mis hijos duermen. No puedo levantarme
y ayudarte." Te digo, que aunque él sea tu buen amigo,
no se levantará para darte pan, pero por tu persistencia,
él cederá a tu ruego y se levantará para darte
cuanto pan tú necesites.
Pide
y se te dará. Busca, y encontrarás. Toca, y se te
abrirá la puerta. Porque todo aquél que pide recibe,
los que buscan hallan, y a los que tocan se les abrirán las
puertas de par en par.
En
cierto pueblo había un juez que ni temía a Dios ni
respetaba a los hombres. En el mismo pueblo vivía una viuda
que apelaba continuamente a este por justicia en contra de una persona
que le había hecho mal. Este la desdeñó por
un tiempo y rehusó oír su caso. Pero finalmente se
dijo a sí mismo: "Aunque no temo a Dios, ni respeto
a los hombres, veré que esta viuda obtenga justicia, porque
me desespera con su persistente apelación."
¿No
hará Dios justicia a sus escogidos que claman a El día
y noche? ¿Creen que El los desechará? Les digo, ¡El verá
que reciban clemencia inmediatamente! Aun así, la pregunta
pertinente es: Cuando Yo, el Mesías, retorne, ¿encontraré
a muchos en la tierra con semejante fe?
No
dejen que vuestras oraciones caigan en una modalidad de mera repetición.
Los gentiles oran así, pensando que serán oídos
por sus muchas palabrerías. No deben imitarlos. Recuerden
que su Padre celestial sabe todo lo que necesitan, aun antes de
que se lo pidan.
El
profeta Isaías ha escrito: "Mi casa será llamada
casa de oración por todas las naciones."
Oren
al Padrew que oy sus oraciones más secretas y las recompensa
abiertamente; y cualquier cosa que pidan al Padre en mi nombre,
El se lo dará.
Padre
nuestro en el cielo.
Santificado
sea tu nombre.
Venga
tu reino.
Hágase
tu voluntad, En la tierra como en el cielo.
Danos
hoy nuestro pan diario.
Y
perdona nuestros pecados, Así como nostros perdonamos a
aquellos
que pecan contra nosotros.
Defiéndenos
de tentación, Y líbranos de la maldad.
Porque
tuyo es el reino, Y el poder, Y la gloria, Para
siempre.
Amén.
Si
viven su vida en mí, y permiten que mis palabras vivan en
sus corazones; pidan lo que desean y les será dado.
EL
PODER DEL DAR
Vivan
su vida haciendo a los demás como ustedes esperan que ellos
les hagan a ustedes.
Había
un hombre rico que vestía de púrpura y lino fino.
La extravagancia imperaba en su vida diaria.
Y
habí un mendigo, llamado Lázaro* el cual se sentaba
cerca del portón que conducía a la casa del hombre
rico. El pobre sólo pedía las migajas que caían
de la mesa del hombre rico. Los perros callejeros venían
y lamían sus llagas.
*Significa
"Dios es mi ayuda."
Finalmente,
un día el mendigo murió y fue por los ángeles
a los brazos de Abraham. Un tiempo más tarde también
murió el hombre rico y fue enterrado.
En
el infierno, levantó sus ojos llenos de tormento y vio a
Abraham a lo lejos y al mendigo Lázaro en sus brazos. Con
todas sus fuerzas clamó: "Abraham, ten misericordia
de mí, y envía a Lázaro, el mindigo. Haz que
meta la punta du su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy
en agonía en estas llamas."
Pero
Abraham replicó: "Recuerda, hijo mío, que durante
tu vida tuvistes lo mejor, y Lázaro solamente tuvo profundo
sufrimiento. Ahora él es consolado, mientras tú sufres
tormento. Además, hay un gran abismo que nos separa, así
que nadie de aquí puede llegarse a ti, ni tú puedes
llegar a nosotros desde allá."
Entonces
el hombre rico dijo: "Te ruego pues, que envíes a Lázaro
a la casa de mi padre. Pues tengo cinco hermanos y él podría
prevenirlos para que no terminen en este infierno."
Pero
Abraham dijo: "Ellos tienen a Moisés y a los profetas.
Déjalos que ellos los escuchen."
"No,"
contestó el hombre rico, "si alguien de entre los muertos
fuera a ellos, seguramente ellos se arrepentirían."
Abraham
respondió: "Si ellos no prestan atención a Moisés
o a los profetas, tampoco serán persuadidos si se levantare
alguien de entre los muertos para prevenirlos."
No
hay virtud en prestar a aquéllos que les pueden pagar fácilmente.
Hasta los hombres malos prestan su dinero cuando están seguros
de que se les devolverá to do lo suyo. Te digo que des a
aquella persona que viene a ti necesitada, y que no puede retribuirte.
Si esa persona toma ventaja de ti, no hagas un caso de ello, ni
insistas en ser recompensado.
Los
pobres, cuando dan, contribuyen más que todos los donadores
ricos combinados, quienes dan de su abundancia. El pobre contribuye
de su necesidad, y em amor da aun de lo que le es necessario.
Pero,
¡cuán imposible es para aquellos que ponen su confianza en
las riquezas entrar en el reino de Dios! Es más fácil
para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico
entrar en el reino de Dios. Sin embargo, lo que es imposible para
el hombre es más que posible para Dios.
No
almacenen sus tesores en el mundo, donde la polilla destruye y el
moho corroe, y donde ladrones fuerzan su entrada y roban. Almacenen
sus tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho pueden destruir
y en donde no hay peligro de ladrones o devaluación. Donde
está tu tesoro, allí estará también
tu corazón.
Cuídense
de no dar limosnas frente a un auditorio, para ser vistos por ellos.
Esto no será premiado por nuestro Padre que está en
el cielo. Cuando traigan sus limosnas, no toquen una trompeta como
lo hacen los hipócritas en los templos y en las calles, para
que los aplaudan. Estos tienen ya su recompensa.
Pero
cuando traigan sus ofrendas, no dejen que su mano izquierda sepa
lo que su mano derecha está haciendo. De esta manera darán
sosegadamente y en secreto, y su Padre celestial que ve estas cosas
los premiará abiertamente.
Da
y se te dará en mayor abundancia de lo que imaginas, multiplicada,
y rebosante. Tu generosidad será recompensada y medida con
la misma medida con que distribuyes.
Las
inversiones de un hombre rico aumentaron grandemente en valor. Considerando
sus riquezas, pensó: "¿Qué haré con mis
riquezas?" Y dijo: "Esto haré: destruiré
mis almacenes viejos y construiré otros más grandes;
allí almacenaré mis tesoros y gastaré mis ganancias."
"Diré a mi alma, 'Alma, tienes una fortuna que durará
muchos años. Reposa, come, bebe y alégrate'."
Pero
Dios le dijo: "Necio, ¡no sabes que esta noche tu alma será
requerida! Cuando te vayas, ¿para quién serán todas
estas cosas?" Así es para con los que amontonan tesoros
para sí mismos, pero son pobres delante de Dios. ¿De qué
te aprovecha el ganar el mundo entero y perder tu alma? ¿Qué
podrás dar tú en cambio por tu alma?
FE
QUE MUEVE MONTAÑAS
Segú
sea tu fe, así recibirás.
En
los últimos días, muchos vendrán de todos los
confines de la tierra y entrarán en el reino del cielo. Pero
los impíos, aquellos que se creen justos en su propia opinón
y que continúan careciendo de fe, no entrarán.
Si
dos de ustedes se ponen de acuerdo en fe, aquí en la tierra,
respecto a cualquier cosa que pidan, su petición será
atendida por mi Padre que está en el cielo. Porque dondequiera
que dos o tres se reúnan en mi nombre, yo estaré con
ellos.
Estas
señales seguirán a aquellos que creen: En mi nombre
echarán fuera demonios y hablarán nuevas lenguas.
Podrán enfrentar serpientes, o tomar cosas mortíferas,
pero no les harán daño. Pondrán las manos sobre
los enfermos y ellos sanarán.
Si
tu fe es aun tan pequeña como una minúscula semilla
de mostaza, podrás decir a las montañas: "Quítate
de aquí y arrójate al mar."
Si
creen que esto es posible, sin dejar lugar a la duda, entonces lo
que pidieran o mandaran será hecho. Por esto es que les digo,
que cualquier cosa que deseen, cuando oren, crean que la recibirán,
y la obtendrán.
(Mientras
sean guiados por el Espíritu.) A todo aquello que ustedes
se opongan en la tierra, será encarado por el poder del cielo;
y todo aquello que ustedes permitan en la tierra, será aquello
que está de acuerdo con el plan divino del cielo.
No
teman más, pero crean. Todo es posible para el que cree.
PACIENCIA,
MISERICORDIA Y PERDON
Cuando
poco se perdona, poco amor se recibe a cambio.
Cierto
banquero estaba estudiando las cuentas de dos personas que le habían
tomado dinero prestado. Uno debía quinientas piezas de oro,
mientras el otro debía sólo cincuenta. Sabiendo que
ninguno de los dos contaba con los recursos para pagar la deuda,
el banquero lleno de compasión perdonó ambas deudas.
¿Cuál de estos dos hombres supones tú que estaría
más agradecido? Seguramente, al que se le perdonó
más.
El
tiempo llegó para que cierto rey revisara sus archivos y
sus cuentras. Durante este proceso, le trajeron a su presencia a
uno de sus siervos que de debía (la increíble cantidad)
de diez mil piezas del oro.*
Como
era imposible que este siervo pagara la deuda, el rey aplicó
la ley: el siervo y su familia serían vendidos, y su casa
y posesiones subastadas.
Pero
el siervo cayó de rodillas frente al rey, y le iimploró,
diciendo: "Mi señor y mi rey, te ruego que tengas paciencia
conmigo, y yo te pagaré todo."
El
rey fue movido a compasión. Le canceló la deuda y
dejó libre al siervo.
Ese
mismo día, este siervo se encontró con un amigo que
le debía cien denarios.** En vez de mostrar misericordia,
agarró a su amigo por la garganta, gritando: "Págame
el dinero que me debes." Su amigo se arrojó a sus pies,
e imploró: "Por favor, sé paciente conmigo y
te pagaré todo, hasta la última moneda."
*
Casi diez millones de dólares o cinco millones de pesos.
**Unos
cuantos dólares o pesos.
Pero
el siervo no lo escuchó, y mandó que arrojaran al
hombre en la prisión hasta que pudiera pagar la deuda (de
acuerdo a la ley en ese tiempo).
Algunos
de los otros siervos vieron lo que había sucedido, y llenos
de lástima, fueron y se lo dijeron al rey.
El
rey, entonces, llamó al siervo a su presencia, y le dijo:
"Tú, siervo malvado. Te perdoné tu deuda impagable
porque me lo pediste. ¿No deberías haber tenido igual compasión
con el amigo que te debía tan insignificante cantidad?"
Enfadado,
el rey entregó al siervo a sus carceleros hasta que pagara
toda la deuda.
Así
les tratará mi Padre, si ustedes rehusan perdonar de corazón
a sus hermanos y hermanas.
No
se conformen con perdonar siete veces, sino setenta veces siete.
(No pongan límite al número de veces que deseen perdonar
a los que los injurian). Hagan la paz, aun con sus enemigos. La
constante contienda sólo lleva a mayores problemas: litigios,
tribunales, y quizá prisión sin manera de anular la
multa, excepto si se sirve la sentencia. Si alguien les ha hecho
algo malo, vayan y discutan el caso con esa persona en privado.
Si los escucha, han ganado un amigo.
¿Recuerdan
el dicho: Ojo por ojo, y diente por diente? Yo les digo lo contrario.
Si alguien les pega en la mejilla derecha, ofrézcanle también
la izquierda, o si alguno los demanda y toma su chaqueta, entonces
ofrézcanle también la camisa que llevan puesta. ¿Hay
quienes les hacen caminar una milla con ellos? Estén dispuestos
a caminar dos.
Da
generosamente a aquellos que te pidan, y no te hagas el sordo para
los que te piden prestado. Cuando esté orando en el lugar
de adoración, hazlo con un corazón lleno de perdón,
así como tu Padre que está en el cielo te ofrece su
perdón. Y si traes una ofrenda al lugar de adoración,
y te acuerdas que tienes una discordia sin resolver entre tú
y otro, deja tu ofrenda en el altar. Ve primero a reconciliarte
con esa persona, y luego regresa y ofrece tu ofrenda.
Encuentra
perdón para los males que la gente te haya infligido y tu
vida estará inundada de misericordia y gracia.
EN
UNA VIDA FRUCTIFERA
Conocerás
a las personas por los frutos en su vida.
Ustedes
son la sal de la tierra. Pero si la sal ha peridido su sabor, ¿cómo
podrá volver a ser salada? No sirve para nada, sino solmente
para ser tirada y pisoteada.
¿Recoges
uvas de los espinos o higos de entre las zarzas? De la misma manera,
todo árbol bueno produce fruto bueno y todo árbol
malo produce solamente fruto malo. Un árbol bueno no puede
producir fruto malo: tampoco un árbol malo produce fruto
bueno. Todo arból que produce fruto malo es cortado y usado
como leña para el fuego. Por los fruto en la vida de las
personas, serás capaz de distinguir con facilidad la clase
de vida que estas han escogido para vivir: vidas sanas o vidas malas.
Un
hombre plantó una higuera en su viñedo. Por tres años
esperó que esta diera fruto, pero no dio ninguú fruto.
Finalmente
dijo al viñador encargado de la higuera: "Por tres años
he venido, cada año esperando ver fruto en esta higuera,
pero aún no ha dado fruto. ¿Por qué he de mantenerla
ocupando espacio en mis tierras? Córtala y échala
abajo."
Pero
el viñador le respondió: "Déjala un año
más, hasta que you tenga la oportunidad de cavar alrededor
de ella y la abone más. Si luego da fruto, bien; y si no,
entonces, harás bien en cortarla y echarla abajo."
Cuando
sus vidas producen fruto, mi Padre es glorificado y ustedes son
mis verdaderos discípulos. Porque una persona buena produce
el bien de lo bueno que atesora adentro, mientras que una persona
perversa de la maldad que lleva en su corazón, produce una
vida malvada (sin fruto).
Un
agricultor fue a su campo a sembrar. Mientras sembró, algunas
de las semillas cayeron a la orilla de camino, y las aves descendieron
y se las comieron. Algunas semillas cayeron en lugares pedregosos,
donde no había mucha tierra. Brotaron rápidamente
en la tierra de poca profundidad, pero careciendo de raíz,
fueron quemadas por el sol y se marchitaron. Algunas de las semillas
cayeron entre espinos, y los espinos cercieron y las ahogaron.
Pero
algunas de las semillas cayeron en buena tierra, y rindieron una
buena cosecha; algunas se multiplicaron ciento por ciento, otras
a sesenta, y algunas a treinta.
Cuando
uno oye la palabra del reino, y no la entiende, el enemigo viene
y roba la semilla que ha sido sembrada en el corazón. Esto
es como la semilla que cayó en la orilla del camino.
La
semilla que fue esparcida en tierra pedregosa representa a aquellos
que oyen la palabra, y ardientemente la aceptan, pero no tienen
raíces de convicción interna. La experiencia dura
por un tiempo, pero caundo se presentan las calamidades y las persecusiones
dedido a sus decisiones de seguir la palabra de verdad, se desamiman
y se pierden.
La
semilla que fue sembrada entre los espinos representa a aquellos
que oyen la palabra pero dejan que los quehaceres de este mundo
y el engaño de las riquezas los abrumen. La palabra es ahogada
y sus vidas se hacen infructíferas.
La
semilla que cayó en tierra buena representa a aquéllos
que oyen la palabra y entienden su mensaje. Sus vidas rendirán
una cosecha abundante: unos a cient, a sesenta o treinta veces más
que aquello que se plantó.
SALUD
Y SANIDAD PARA CUERPO Y ALMA
Los
que están saludables no necesitan médico; sólo
lo necesitant aquellos que están enfermos.
Ustedes
deberían entender esto: Deseo misericorida, no sacrificio.
Pues no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores al
arrepentimiento.
¿No
deben los enfermos en el cuerpo, quienes han sido atados por el
diablo, ser puestos en libertad?
¿Qué
es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados"
o, "Levántate y sé sano"?
Para
que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar
pecados, digo al enfermo: "¡Levántate! Ten ánimo,
tus pecados te son perdonados. Vete, así como has creído,
así será. ¡Tu fe te ha sanado!"
¿Quién
de ustedes, teniendo cien ovejas y perdiendo una, no dejaría
pastar con seguridad las otras noventa y nueve, e iría a
buscar la que se perdió? Y, cuando encuentra la oveja perdida,
la carga sobre sus hombros con un corazón lleno de regocijo.
En el camino a su casa llamaría a sus amigos y vecinos, diciendo:
"Regocíjense conmigo. He encontrado la oveja que estaba
perdida."
Les
digo esta verdad: hay más gozo en el cielo sobre uno que
se arrepiente, que sobre noventa y nueve personas que no necesitan
arrepentimiento.
¿Quién
de ustedes, teniendo diez piezas de plata, y perdiendo una pieza,
no enciende una vela, y barre la casa, y busca diligentemente hasta
encontrarla?
Cuando
finalmente la encuentra, llama y reúne a sus amigos y vecinos,
diciendo: ¡Regocíjense conmigo, pues he encontrado la pieza
que estaba perdida!
Asímismo,
les digo, que hay gozo en la presencia de los ángeles de
Dios, por tan siquiera un pecador que se arrepiente.