LA
LLAMADA
Ustedes
no me escogieron a mí, sino que yo los escogí a ustedes
para que vayan y produzcan buen fruto en sus vidas: fruto que perdure.
Un
hombre que tenía dos hijos le dijo al mayor: "Hijo, ve a trabajar
hoy en mi viñendo."
"No
lo haré", contestó el hijo, pero luego cambió
de parecer y fue e hizo lo que su padre le había ordenado.
Luego
el padre le dijo al hijo menor: "Ve tú también al campo".
El
inmediatamente contestó: "Así lo haré".
(Pero no movió ni un pie para obedecer.) ¿Cúal de estos
dos hijos cumplió el mandato del padre? Consideren esta parábola:
Hombrex malignos y prostitutas entran al reino del cielo antes que ustedes.
Ellos han oído el llamado al arrepentimiento y se han vuelto a
Dios. Ustedes al contrario, han oído la llamada y han vuelto la
espalda.
¿Por
qué me llamas bueno? No hay ninguno bueno, excepto Dios. Tú
sabes los mandamientos: No cometas adulterio. No mates. No hurtes. No
levantes falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre. Aún fallas
en esto (honrándome sólo de palabras), no usando todo: tus
riquezas, tus posesiones y tu vida, para ayudar a los necesitados. Haz
esto y tendrás tesoros en el cielo.
Si
quieres seguirme, tienes que despreciar tus deseos y tus caminos, y tomar
tu cruz diariamente, y seguirme. Los que quieren salvar su vida tienen
que perderla primero: cualquiera que voluntariamente pierda su vida por
mi causa, la encontrará. Un
rey organizó las bodas de su hijo, el príncipe.
Envió
a sus siervos a las provincias de su reino a convidar a los que habían
sido invitados a las bodas, pero los invitados rehusaron venir. Así
pues, el rey envió a sus siervos, diciendo: "Díganle
a los invitados a la boda que he preparado un gran banquete. He matado
mis bueyes y mejores reses, y todo está preparado. Vengan a la
boda."
Pero
los súbditos tampoco hicieron caso de esta invitación, y
se fueron; unos a sus fincas, y otros a sus negocios en el pueblo. Los
súbditos que quedaron echaron mano a los siervos del rey y los
golpearon hasta matarlos.
Cuando
el rey supo lo que había sucedido, se enfureció. Inmediatamente
envió a los soldados de su corte. Estos apresaron a los asesinos
y los ejecutaron y quemaron sus casas hasta el polvo.
Entonces
el rey dijo a sus siervos: "La boda está lista, pero aquellos
invitados no eran dignos de venir. Vayan pues, a los que encuentren en
las esquinas de las calles y en el camino fuera de la ciudad, e invítenlos
a la celebración de la boda."
Así,
los servidores del rey fueron a las esquinas de las calles de la ciudad.
Luego fueron a los caminos e invitaron a todos los que encontraron, amlos
y buenos; y la sala de la boda se llenó de huéspedes.
Pero
cuando el rey vino a ver a sus huéspedes, se quedó asombrado
al ver a uno comer sin vestir el traje de bodas (que había sido
provisto). Le preguntó: "¿Cómo es que tú has
venido a la fiesta sin tu traje de bodas?" Pero el hombre no le dio
respuesta.
Entonces
el rey dijo a sus sirvientes: "Aten a este hombre de pies y manos,
y llévenlo y échenlo en la obscuridad, donde hay lágrimas
de remordimiento y pesar." Porque les digo, muchos son llamados (al
reino) pero pocos son escogidos. Ha
llengando el tiempo. El reino de Dios está cerca. Yo los escogí
de entre la manera de vivir del mundo. Arrepiéntanse y crean en
el evangelio.
Nadie
puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me ha enviado, y resucitaré
a esa persona en el último día. Todos ustedes, quienes el
Padre me ha dado, vendrán a mí y cualquiera que viene a
mí, yo nunca lo rechazaré.
¿Creen
porque les he dicho estas cosas? Verdaderamente, verán cosas aún
más grandes que estas.
Entren
por la puerta angosta, porque ancho es el sendero y espacioso es el camino
que lleva a la destrucción, y muchos van por esa puerta. Pero angosta
es la puerta y angosto es el camino que lleva a la vida, y hay pocos que
la encuentran. Así es que, pongan todo esfuerzo por entrar por
la puerta que lleva a la vida. Un día, muchos desearán cambiar
repentinamente de camino, pero será muy tarde para ello.
AL
SER NACIDO DE NUEVO
No
te asombres de que te diga que tienes que nacer de nuevo.
De
cierto te digo, si no naces de nuevo, no podrás ver el reino de
Dios. A menos que no hayas nacido de agua y del Espíritu Santo,
no podrás entrar el reino de Dios.
Aquello
que nace de la carne, carne es; y aquello que nace del Espíritu,
espíritu es. El viento sopla donde quiere, y oímos el sonido
que hace, pero nadie puede decir de dónde viene ni a donde irá.
Así es para todos los que nacen del Espíritu.
Nadie
cose un pedazo de tela nueva en un vestido viejo y podrido, porque el
tejido nuevo tirará del vestido viejoy lo romperá, y el
desgarre se hará peor. Tampoco viertes vino neuvo en barriles viejos.
Temerías que los barriles viejos se rompieran, el vino nuevo se
derramara, y la inversión se perdiera. En vez, viertes el vino
nuevo en barriles nuevos y así los dos se conservan.
¿Cómo
es que con tanta educación todavía no saben estas verdades?
Si les he dicho
estas cosas usando ejemplos terrenales, y ustedes no comprenden, ¿cómo
comprenderán si les hablo de cosas celestiales?
Porque
Dios no envió a sus Hijo al mundo para condenar al mundo, sino
para que el mundo sea salvo por El. Cualquiera que cree en El no es condenado,
pero cualquiera que no cree, ya ha sido condenado porque no ha creído
en el nombre del único Hijo de Dios.
Yo
soy la resurrección y la vida. Quienquiera que crea en mí,
aunque muera en esta tierra, vivirá otra vez; ¡Le será dada
vida eterna y no perecerá! Yo les he dicho muchas veces, si creen
en mí, verán la gloria de Dios.
Mi
misión es efectuar el propósito de Aquel que me envió,
y completar su obra. Esta es la voluntad de Dios: que lleguen a creer
verdaderamente en él, el Mesías, a quien El ha enviado.
Un
hombre tenía dos hijos. Un día el más joven dijo
a su padre: "Padre, dame la parte de mi herencia." Así
pues, el padre le dio la parte que le correspondía.
No
mucho después, el joven reunió sus posesiones, y viajó
a un país lejano. Allí desperdició sus riquezas viviendo
viciosamente. Cuando hubo gastado hasta el último céntimo,
hubo una escasez de alimentos en todo el país. Su situación
se hacía cada día peor.
Finalmente
encontró empleo, cuidar cerdos para un ciudadano de ese país.
(Práctica que violaba su educación religiosa.) En su desesperación,
se vio a punto de comer de las algarrobas con que él alimentaba
a los cerdos, pero recobrando sus sentidos pensó: "¡Los sirvientes
de mi padre tienen más que suficiente pan para comer, y hasta les
sobra mucho; mientras que yo estoy a punto de comer el alimento de los
cerdos para no perecer de hambre! Regresaré a mi padre, y le diré,
'Padre, he pecado contra ti y contra el cielo. Ya no soy digno de llamarme
hijo tuyo. Déjame ser, por lo menos, uno de tus empleados.'."
Con
este plan en su mente, se levantó del polvo y emprendió
el largo viaje hacia su padre.
Cuando
estaba aún a gran distancia, su padre lo vio, y lleno de compasión
por él, corrió y lo abrazó tiernamente.
El
hijo comenzó: "Padre, he pecado contra el cielo y en tu presencia,
y ya no soy merecedor de ser llamado tu hijo."
Pero
el padre dijo a sus siervos: "Traigan mi mejor vestido y vistan a
mi hijo. Pongan mi anillo de autoridad en su mano, y mi mejor calzado
en sus pies. Traigan del campo el becerro más gordo y mátenlo,
y vamos a comer y hacer fiesta. Porque este, mi hijo, estaba muerto, y
ahora está vivo otra vez; se había perdido, y ahora lo hemos
encontrado." Entonces comenzó una gran celebración.
Como
a la misma hora su hermano mayor regresaba de trabajar en el campo, y
mientras se acercaba a la casa oyó la música y las danzas.
Llamó a uno de los criados, y le preguntó: "¿Qué
significa esta celebración?"
El
sirviente respondió: "Tu hermano menor ha vuelto a casa, y
tu padre ha matado al becerro más gordo, porque él ha regresado
bueno y sano."
A
esto, el hermano se enfureció mucho, y rehusó entrar al
banquete; así es que, su padre salió y le rogó que
entrara.
Pero
él contestó: "Mira, todos estos años yo te he
servido, sin romper jamás ni una de tus órdenes, sin embargo,
tú nunca me has ofrecido fiestas para celebrar con mis amigos.
Ahora., mi hermano vagabundo regresa, quien sin duda malgastó su
herencia con prostitutas, y matas el mejor becerro para celebrar."
El
padre le dijo: "Hijo mío, tú siempre has estado conmigo,
y sabes que todo lo que poseo es tuyo. Está muy bien que celebremos
y demos gracias, pues tu hermano estaba muerto y vive otra vez; estaba
perdido, pero ahora lo hemos encontrado."
Si no
se convierten, y son como pequeñuelos, no entrarán al reino
del cielo. El Hijo del hombre vino a salvar a los que están perdidos;
porque no es la voluntad de su Padre que está en el cielo, que
se pierda ni aun el menor de ustedes.
Pues
Dios amó tanto al mundo, que El dio a su único Hijo, para
que todo aquel que crea en El no muera, sino que tenga vida eterna. ¿Creen
esto?
DISCIPULOS
Y SIERVOS
No
pueden permitir que dos amos gobiernen su vida; porque ordiarán
a uno, y amará al otro, o se apegarán a uno y despreciarán
al otro. No pueden servir a Dios si siguen siendo esclavos de los dioses
de este mundo.
¿Quiên
de ustedes, habiendo planeado construir una torre, no se sienta primero
y calcula el costo, a fin de aseguarse de que tiene suficiente dinero
para terminarla? De otra manera, puedes echar el cimiento y luego ser
forzado a abandonar el proyecto. Aquellos que han estado observando tu
progreso se burlarían de ti, diciendo: "El comenzó
a construir, pero ahora está en bancarrota."
¿Pueden
imaginarse ustedes, a un gran rey que se prepara a defender su reino contra
una armada invasora, sin primero sentarse con sus consejeros militares
para considerar si su ejército de diez mil es capaz de derrotar
la fuerza de veinte mil del enemigo? Si sus consejeros no ven la oportunidad
de victoria, el rey rápidamente enviará a sus embajadores
a encontrarse con el enemigo que se acerca, para intentar negociar paz
antes de que comience la batalla.
A
menos que ustedes estén dispuestos a considerar el costo y comprometerse
totalmente, no podrán verdaderamente seguirme.
Un día
un hombre muy rico fue informado de que su contable estaba robándole
de sus inversiones. Llamó al hombre y le preguntó: "¿Por
qué oigo estas acusaciones contra ti? Enséñame las
transacciones, o no serás más encargado de mis cuentas."
Entonces el contable razonó dentro de sí: "¿Qué
haré? Si él examina los libros, me despedirá. Soy
muy débil para hacer trabajos manuales y muy orgullose para medigar."
Ideó un plan my astuto para que si fuera despedido, quedara en
buenas con los deudores de su señor, y les preguntó: "Cuánto
debes?"
El
primero contestó, "Cien galones de aceite."
"Mira".
le dijo el contable, "toma tu cuenta y escribe cincuenta."
Al
próximo en línea le preguntó también: "¿Cuánto
tú debes?"
"Mil
fanegas de trigo". fue la respuesta.
El
contable le dijo: "Toma tu factura y apunta ochocientas."
Cuando
el señor supo la trama de su contable, en vez de enfurecerse, sólo
lo exaltó por su sagacidad.
¿Cómo
es que los hijos de este mundo, en esta generación, aunque actúan
deshonestamente, son frecuentemente más hábiles que los
hijos de la verdad? Pero, ¿deberías vivir por estas reglas, comprando
amistad a través del engaño? ¿Podría esta manera
de vivir asegurar tu entrada en la eterna mansión celestial? ¡No!
Quiero recordarles, la persona que es diligente en cosas pequeñas,
también será encomendada con muchas, y la persona que es
deshonesta en cosas pequeñas, también será deshonesta
con muchas. Si en ustedes no se pueden confiar riquezas terrenales, ¿cómo
se les podría entregar las verdaderas riquezas espirituales? Y
si no han sido leales con lo que pertenece a otro, ¿quién les ofrecerá
de sus propias riquezas.?
Los
envío como ovejas entre lobos: así es que, sean sabios como
serpientes, pero sencillos como palomas.
Ustedes
han visto cómo los reyes y grandes gobernantes de la tierra ejecutan
su autoridad, y se señorean sobre sus pobres súbditos. Esto
no es propio para ustedes que pertenecen al reino de Dios. Cualquiera
de ustedes que desee ser el más grande, tiene que ser primero servidor
de todos.
Aun
yo, el Mesías, no vine a ser servido, sino vine para servir y para
dar mi vida como rescate por muchos.
Si
ustedes saben estas cosas, afortunados son si las hacen.
Continuen
en la luz de mi palabras; entonces serán verdaderamente mis discípulos.
No sean
como los falsos religiosos que inventan leyes y ordenanzas. Ellos se glorían
en sus reglamentos y luego ni tan siquiera cumplen uno de ellos. Ponen
cargas pesadas de legalismo en la cerviz de sus seguidores, mientras ellos
ni tan siquiera sueñan con observar semejante reglamentos.
Ellos
hacen grandes esfuerzos para que ustedes los vean; usando vestimentas
exageradas, conduciéndose con gran ceremonia, sentados a las mesas
principales y en las primeras hileras. Aman ser llamados "estimados"
y "maestros eruditos". Pero ustedes no deben ser llamados "estimados"
o "señores," porque sólo tienen un señor
y todos ustedes son hermanos y hermanas. No permitan que les llamen "padre"
porque sólo tienen un Padre en el cielo. Tampoco permitan que nadie
los llame "maestros eruditos" porque sólo hay un maestro,
Cristo.
El
que es mayor entre ustedes tiene que ser primero su siervo. Aquellos que
se imaginan ser grandes serán humillados y los que se humillan
serán exaltados.
Cuando
el Mesías vuelva en su gloria, y todos los santos ángeles
con El, se sentará en el trono de su gloria celestial. Todas las
naciones se reunirán en su presencia; y El separará los
unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Las
ovejas las pondrá a su derecha, y las cabras a su izquierda.
Entonces
el Rey dirá a los de su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre,
entren en la heredad del reino, preparado para ustedes desde la fundación
del mundo. Porque estaba hambriento, y ustedes me ofrecieron alimento.
Estuve sediento, y me trajeron algo para beber. Fui forastero, y me recogieron.
Estuve desnudo, y me vistieron. Estuve enfermo, y cuidaron de mí.
Estuve prisionero, y me visitaron."
Entonces
los justos contestarán asombrados: "Señor, ¿cuándo
te vimos habriento, y te alimentamos, o sediento, y te dimos algo para
beber? ¿Cuándo te vimos como un forastero, y te dimos refugio,
o necesitado de vestido, y te vestimos? ¿Te vimos alguna vez enfermo,
y te cuidamos, o en prisión y te visitamos?"
El
Rey responderá: "Verdaderamente les digo ahora; en cuanto
ustedes han hecho todas estas cosas aún por el más pequeño
de mis hermanos o hermanas, lo han hecho a mí."
Pero
a quellos a su izquierda el Rey dirá: "Apártense de
mí. Porque estuve hambriento, y no me dieron de comer. Estuve sediento,
y no me ofrecieron nada de beber. Fui un forastero, y ustedes me rechazaron.
Estuve desnudo, y ustedes no me dieron vestimenta. Estuve enfermo, y ustedes
no cuidaron de mí. Estuve en prisión, pero ustedes no me
visitaron."
Entonces
ellos le preguntarán: "Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o en prisión, y
no te consolamos?"
El
Rey responderá: "En verdad les digo; por cuanto ustedes no
cumplieron en hacer estas cosas ni por el más pequeño de
mis hermanos y hermnas, han faltado de hacerlo a mí."
Estos
entonces seráan enviados al castigo eterno, pero los justos, a
vida eterna.
Ustedes
me llaman Maestro y Señor, y están correctos en esto, porque
lo soy. Si yo pues, su Señor y Maestro, estoy dispuesto a ser su
humilde siervo, entonces ustedes también deben estar dispuestos
a servir los unos a los otros. Les he dado un ejemplo; deben hacer lo
mismo que yo he hecho por ustedes."
LA
GRAN COMISION
Como
el Padre me ha enviado, así yo los envío.
Dejen
que aquellos que están espiritualmente muertos atiendan a sus negocios
terrenales; pero ustedes vayan y proclamen la venida del Reino de Dios
al mundo en espera.
Hay una
gran cosecha frente a ustedes, pero desgraciadamente, son pocos los trabajadores.
Oren al Señor de la cosecha para que El envíe más
labradores a recoger su cosecha. Nadie que pone sus manos en el arado
y luego mira hacia atrás, con deseos de dejar la misión,
es digno del reino de Dios.
Ustedes,
los que creen en mí, harán las mismas obras que yo hago,
y aún más grandes (porque yo tengo que volver a mi Padre
celestial).
Si
quieres servirme, sígueme; y donde yo esté, allí
también estarás tú, mi siervo, y mi Padre te honrará.
Vayan,
anuncien: "el reino del cielo ha llegado a ustedes".
¡Sanen
a los enfermos, restauren la salud a los leprosos, resuciten a los muertos,
echen fuera demonios! Acuérdense de lo que les he dicho, "¡Gratuitamente
han recibido esta nueva vida. Den gratuitamente!"
Aquellos
que traten de salvar su vida, al final la perderán; pero aquellos
dispuestos a perderla por mi causa, descubrirán la vida. Si no
están conmigo, están en mi contra; y los que no recogen
conmigo, desparraman.
Cuando
sean invitados a centrar a una casa, ofrezcan una bendición, diciendo:
"La paz sea a esta casa". Si aquellos en la casa son de paz,
la bendición de ustedes será aceptada y se beneficiarán.
Si no, los beneficios de su bendición volverán a ustedes.
No
vacilen en aceptar hospitalidad (empero no olviden el propósito
de su visita, resistan la distracción). Disfruten de la comida
o bebida que les ofrezcan, porque el obrero es digno de su salario.
Aquellos
que reciban a los que yo envío con este mensaje, también
me reciben a mí y los que me reciben, reciben a Aquel que me envió.
Les
advierto que hay algunos que intentarán silenciar sus voces; que
los llevarán a la corte, y los tratarán injustamente, y
aun tratarán de ponerlos en prisión. Debido a mi mensaje,
serán llamados a testificar ante aquellos que no creen: autoridades,
gobernadores y reyes.
Si
son acusados y llevados a corte, no teman por falta de palabras. Les serán
dadas en aquel instante. No necesitarán confiar solamente en sus
palabras, porque el Espíritu de su Padre hablará por ustedes.
Recuerden
(en el reino de la tierra) el siervo no es mayor que su señor.
Si me han perseguido a mí, también a ustedes los perseguirán;
castigándolos por mi causa (sin reconocer quién fue el que
me envió a este mundo.) Sin embargo, si ellos aceptan y siguen
mi mensaje, también aceptarán el del ustedes.
Si
yo no hubiera venido con el mensaje de la verdad, los habitantes del mundo
no habrían podido estar conscientes de sus faltas y conductas pecaminosas.
Ahora no tienen manera de esconder sus hechos (tras su previa ignorancia
de la verdad). Si yo no hubiese realizado entre ellos tantos milagros
grandiosos, no hubieran comprendido sus imperfecciones. Pero ahora (aquellos
que han rechazado la verdad) han visto los milagros, y me han odiado a
mí y a mi Padre.
Esto
ha sucedido, para que se cumpla la profecía: "Me han odiado
sin motivo."
Este
es un fuego que he venido a traer sobre la tierra. ¡Cuánto an helo
verlo encendido! ¿Se imaginaron que you había venido a traer calma
y tranquilidad a la tierra? ¡No! Les digo, yo he venido a traer división:
pues de ahora en adelante habrán cinco en una casa, divididos en
lo que ellos deben de creer, tres contra dos, y dos contra tres.
Un
padre estará contra su hijo, el hijo contra su padre; la madre
contra su hija, y la hija contra su madre; la suegra contra su nuera,
y la nuera contra su suegra. Hermanos traicionarán a sus hermanos,
hasta hacerlos morir y padres a sus hijos. Los hijos se levantarán
contra sus padres, y los matarán.
Cuando
se enfrenten con el odio del mundo, recuerden cómo me aborrecieron
a mí primero.
Y
si ellos los persiguen en un lugar, huyan al próximo lugar. El
Mesías retornará antes de que hayan alcanzado todas las
ciudades del mundo. Si una ciudad rehusa aceptarlos, o escuchar su mensaje,
sacudan el polvo de esa ciudad de sus pies cuando se vayan. Creanme, en
el día del juicio final, será mejor haber sido de Sodoma
y Gomorra, que de esa ciudad.
Si siguieran
la manera de actuar del mundo, el mundo los amaría. Pero porque
ustedes siguen los caminos del reino, como yo les he llamado al reino,
el mundo los despreciará y los odiará.
Cualquiera
que escuche sus palabras, me escucha a mí, y aquellos que los desprecien
(debido a sus palabras de verdad), a mí me desprecian. Al rechazarme,
rehusan a Aquel que me envió.
Sufran
la crítica de los escépticos e incrédulos, por amor
a mi nombre. Permanezcan firmes; al hacerlo así, serán salvos.
Les
he dicho estas palabras para que en mí, y siguiendo mis palabras,
puedan hallar paz. En el mundo tendrán sufrimientos y problemas,
pero alégrense, porque you he vencido al mundo.
Por
Tanto, vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio. Pues el Hijo
del Hombre no ha venido a destruir vidas, sino a salvarlas.
LA
ORACION DE CRISTO POR SUS DISCIPLULOS
Padre,
ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo para que él pueda traerte
gloria; pues tú le has dado autoridad sobre todo hombre y mujer
en la tierra, para que él pueda dar vida eterna a los que tú
le has dado.
Y
ésta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios
verdadero, y a Jesucristo, a quién tú has enviado.
Yo
te he glorificado en la tierra, completando el trabajo que me diste para
hacer. Ahora, Padre, revela mi gloria mientras estoy en tu presencia,
la gloria que yo tuve contigo desde antes del principio del mundo. You
te he reservado a aquellos que del mundo me diste. Ellos eran tuyos, y
tú me los diste a mí, y ellos han aceptado tu palabra. Ahora
ellos saben que todo lo que me has dado viene de ti. You fielmente les
he transmitido las palabras que me diste. Ellos las han creído,
y han llegado a conocer en su corazón que you he venido de Dios,
enviado a ellos por tí.
No
oro por el mundo, pero por aquellos que tú me has dado, pues verdaderamente
ellos son tuyos. Todos éstos que han creído en mí,
son tuyos, y ellos me honran. Vuelvo a ti al cielo, pero aquellos que
creen en mí, permanecen en este mundo. Padre, guárdalos
por el poder de tu nombre; para que todos ellos sean uno, como nosotros
somos uno.
Mientras
estuve en el mundo con ellos, yo los mantuve con el poder que me diste;
los guardé y ninguno se perdió (excepto el hijo de la destrucción,
para que se pudieran cumplir las Escrituras.)* Ahora vengo a ti, pero
digo estas cosas mientras estoy en el mundo, para que ellos puedan experimentar
la medida total del gozo en sus corazones.
* Refiriéndose
a Judas Iscariote.
Les he
dado tu palabra, y el mundo los ha odiado, porque ya no son hijos de este
(tenebroso y decadente) mundo, así como yo tampoco lo soy. No te
pido que los saques del mundo, pero que los mantengas seguros del malvado,
pues como yo, no son hijos de las tinieblas. Hazlos santos con tu verdad,
pues tu palabra es verdad.
Así
como tú me enviaste al mundo, los envío a ellos al mundo.
Y por su causa, yo me consagro para que ellos puedan ser santos, y crezcan
en la verdad.
No
oro solamente por estos, sino también por los futuros creyentes,
quienes vendrán a creer en mí por el testimonio de ellos.
Permite que todo estén unánimes en mutuo amor, como tú
y you somos uno; ue como tú estás en mí, y yo en
ti, así ellos estén en nosotros, para que el mundo sepa
que tú me eviaste.
Yo
les he dado la gloria que tú me diste; para que ellos sean uno,
así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí,
para que ellos lleguen a ser perfectamente uno; y para que por este el
mundo comprenda cabalmente que tú me enviaste, y que los has amado
a ellos como me has amado a mí. Que ellos (algun día) estén
conmigo donde yo estoy; viendo mi gloria, que tú amorosamente me
diste desde la fundación del mundo.
Padre
de bondad y verdad, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido,
y estos que creen en mí ahora saben que tú eres el que me
ha enviado.
Yo
les he dado a conocer quién eres tú, y continuamente te
revelaré a ellos, para que el amor que me tienes pueda morar en
sus corazones, y para que yo también pueda residir en ellos.
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